“La poesía popular nace desde que la lengua empieza a adquirir formas propias y adecuadas a los pueblos que la hablan, y se distingue siempre, por su originalidad e independencia, de la poesía académica, que, circunscrita entre unos pocos sabios y eruditos, apenas se atreve a desviarse de la imitación
Con semejantes elementos nuestro teatro formó un sistema de poesía completo y distinto del que tenía su origen en las escuelas y academias; porque si el de éstas era exclusivamente de los eruditos, el de aquél fue la expresión de las necesidades del pueblo.”
Dramaturgo, poeta, soldado, amante, sacerdote, hombre de su tiempo. Abundante en todo, en obras y en amores, en amigos y enemigos, en dudas, en dolores, en pobreza, en gloria, en agonías... Lope abruma y sobrecoge, emociona, entretiene, divierte y espeluzna. Una vida tan rica y compleja da para mucho escenario. Cartas, poemas, obras y, sobre todo, amores: Marfisa, Filis, Belisa, Amarilis, Marcia Leonarda, Antonia de Trillo, Juana, Lucía “la loca”, Jerónima...
La obra y la biografía de Lope de Vega son inseparables y ambas fueron de una exuberancia casi anormal.
Su vida fue apasionante: soldado, secretario, sacerdote, amante, marido abnegado, infiel impenitente, trasterrado, madrileño de pro, golfo, pecador, santo, teatrero, generoso, mezquino, luz y sombras del barroco, espejos que se multiplican, caudal inagotable...
Su obra apabulla: loas, comedias, poemas, canciones, novelas, cartas... ¿Cómo no hincarle el diente a este monstruo?
A través de sus mujeres, sus cartas, sus canciones y su obra el espectáculo irá desgranando, como en un gran retablo, las grandezas y las miserias del Fénix. Seis actores, música en directo, canciones y bailes que, respetando la estructura de nuestro mejor teatro barroco, recrearán una vida y una obra apasionantes.
La personalidad de Lope de Vega es tan escurridiza y contradictoria que no cabe encerrarla en las líneas de una biografía. Su vida se nos presenta como una agitada sucesión de aventuras, una intensa crónica sentimental que ha sorprendido y admirado a varias generaciones de lectores. Sin embargo, Lope fue un aventurero íntimo. Los múltiples y a veces turbulentos azares de su vida fueron esencialmente sentimentales y afectivos. Detalles tan recónditos de su existir no podríamos conocerlos si el propio poeta no hubiera ido trasponiendo esos pormenores a su obra literaria.
Lope sentía la necesidad de dejar testimonio de sí mismo. Lope gustaba de verse a sí mismo como personaje literario y recreaba su propia imagen según los tópicos del momento, a los que dotaba de una nueva vitalidad y calor.
Tened piedad de mí, que muero ausente,
hermosas ninfas deste blando río;
que bien os lo merece el llanto mío,
con que suelo aumentar vuestra corriente.
Saca la coronada y blanca frente,
Tormes famoso, a ver mi desvarío,
así jamás te mengüe el seco estío,
y esta montaña tu cristal aumente.
Mas, ¿qué importa que el llanto mío recibas,
si no vas a morir al Tajo, adonde
mis penas pueda ver la causa de ellas?
Tus ninfas en tus ondas fugitivas
y tu cabeza coronada esconde:
QUE BASTA QUE ME ESCUCHEN LAS ESTRELLAS.
«En 6 de Diciembre de 1562 años, el muy R. Sr. Lic. Muñoz bautizó a Lope, hijo de Félix de Vega y de Francisca,su mujer: compadre mayor, Antonio Gómez; madrina, su mujer.»
Félix Lope de Vega Carpio nació en Madrid a finales de 1562.
El que sería conocido como «Fénix de los ingenios españoles» comenzó estudiando en la escuela de Madrid que regentaba Vicente Espinel, a quien siempre trata con veneración y respeto en sus escritos. Continuó su formación en el estudio de la Compañía de Jesús, que más tarde se convertiría en Colegio Imperial. Posteriormente, parece que cursó cuatro años en Alcalá de Henares, aunque sin alcanzar ningún título. Había entrado siendo muy joven al servicio del obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique. Algún estudioso ha apuntado la posibilidad de que también estudiara en la Universidad de Salamanca, pero de esto no existe más indicio que una ambigua alusión en la presentación del apócrifo Tomé de Burguillos.
En junio de 1583 zarpó de Lisboa, tras alistarse en la escuadra que, al mando del marqués de Santa Cruz, tenía como objetivo reducir la resistencia que en la isla Terceira (Azores) oponía el prior de Crato a la autoridad de Felipe II. Al regreso, conoció a la primera de las numerosas mujeres que amó: Elena Osorio, Filis, hija del empresario teatral Jerónimo Velásquez, separada de su marido. En 1587, al saber que un importante personaje, Francisco Perrenot Granvela, lo desplazaba del amor de Elena, hizo circular contra ella y su familia unos poemas insultantes, por lo que fue condenado a cuatro años de destierro de Madrid y a dos del reino de Castilla. Pero el 10 de mayo de 1588 contrae matrimonio por poderes con Isabel de Alderete (Belisa) o de Urbina, hija del famoso pintor. Por esas fechas aseguró Lope que se alistó en la Gran Armada que se dirigía contra Inglaterra, luchando en el galeón San Juan.
En diciembre de 1588 volvió derrotada «La Invencible» y con ella debió regresar Lope, que se dirigió a Valencia, tras incumplir la condena que se le había impuesto al pasar por Toledo. Con Isabel de Urbina vivió en la capital del Turia, donde afianza su estética teatral.
Tras cumplir los dos años de destierro del reino, Lope se trasladó a Toledo y allí sirvió a don Francisco de Ribera Barroso, más tarde segundo marqués de Malpica, y entró al servicio del quinto duque de Alba, don Antonio de Toledo y Beamonte. Como gentilhombre de cámara se incorporó a la corte ducal de Alba de Tormes. Allí murieron Isabel de Urbina y las hijas habidas en el matrimonio.
En diciembre de 1595 le llega el anhelado perdón y regresa a Madrid, donde es acogido calurosamente. Una nueva pasión le aguarda: Micaela Luján, Celia o Camila Lucinda en sus versos, con la que mantiene relaciones hasta 1608, y de la que tendrá cinco hijos, entre ellos dos de sus predilectos: Marcela y Lope Félix . A partir de 1608 se pierde el rastro literario y biográfico de Micaela de Luján. Lucinda es la única de las amantes mayores del Fénix cuya separación no dejó huella en su obra. Pero en 1598 había contraído segundas nupcias, tal vez por dinero, con Juana de Guardo, hija de un rico abastecedor de carnes, vulgar y poco agraciada. Sólo en los poemas dedicados a su amado hijo Carlos Félix asoma la figura borrosa de la esposa. Durante bastantes años Lope se dividió entre los dos hogares.
En 1605 conoce y traba amistad con don Luis Fernández de Córdoba y de Aragón, duque de Sessa, con el que mantendrá a lo largo de toda su vida una extraña relación en la que se mezclan los papeles de secretario, confidente y alcahuete.
En septiembre de 1610 Lope se traslada definitivamente a Madrid y compra la casa de la calle Francos (hoy de Cervantes), en la que vivirá el resto de sus días. En 1609 había ingresado en la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento en el oratorio de Caballero de Gracia y al año siguiente se adscribió al oratorio de la calle del Olivar.
Pero no duró mucho esta experiencia plácida y sin contratiempos. Doña Juana sufre frecuentes enfermedades y en 1612 Carlos Félix, al que había dedicado poco antes Los pastores de Belén, muere de unas calenturas. El poeta escribirá una de las más bellas elegías de nuestra lengua («Éste de mis entrañas dulce fruto...»), pero poco intensa, porque Lope era demasiado vital. El 13 de agosto del año siguiente Juana de Guardo muere también, al dar a luz a Feliciana. El 24 de mayo de 1614 decide ordenarse de sacerdote. La huella literaria de esta crisis y sus arrepentimientos irá a parar a las Rimas sacras, publicadas en 1614, que contienen sin disputa los más bellos sonetos sacros del Barroco. La emoción poética, tan patente, procede de la angustia de sentirse preso en un pasado y vislumbrar al mismo tiempo otros gozos espirituales. Todo lo que fue entrañable y apasionada poesía amorosa se convierte ahora en poesía a lo divino, por decirlo así.
Poco duró la castidad del nuevo sacerdote. Además de la relación con una comedianta («La loca») durante su viaje a Valencia de 1616, Lope tiene el último gran amor de su vida en otra mujer casada, Marta de Nevares, a la que en los textos literarios llamará Amarilis y Marcia Leonarda. Cuando se conocieron, la muchacha tenía veintiséis años y el poeta rondaba los cincuenta y cuatro. Estos amores sacrílegos se divulgaron muy pronto por Madrid y no tardaron en aparecer críticas mordaces y sangrientas. Marta, que apenas alcanzaba los treinta años cuando enviudó, gozaba, a juzgar por el retrato que nos dejó Lope, de una singular belleza. Lo espiritual no iba por detrás de lo físico. Amarilis tenía verdadera afición al arte y animó a Lope a proseguir su carrera literaria e incluso a experimentar nuevos géneros que hasta entonces no había cultivado.
En 1621 Marcela, la hija de Lucinda, ingresó en el cercano convento de las trinitarias. Por las mismas fechas, quizá algo antes, Marta de Nevares pierde la vista, lo que será el prólogo de otra serie de desgracias familiares que acometerán al viejo poeta. En tanto, Lope trata de acercarse a los nuevos gobernantes. El desaire de los poderosos irá engendrando un sentimiento de desengaño y frustración que impregnará sus obras de vejez.
Marta sufrió ataques de locura y, con poco más de 40 años, muere. El entierro lo pagó oficialmente Alonso Pérez, un librero amigo del poeta y padre del discípulo predilecto.
Con la muerte de Amarilis no terminaron las desdichas y las inquietudes de Lope, porque en 1634 moría su hijo Lope Félix, y su hija Antonia Clara, la que tuvo con Marta de Nevares, se fugaba de casa con Cristóbal Tenorio, lo que lamentará bellísimamente Lope en la égloga «Filis». Sigue, no obstante, dando a la escena nuevas comedias, como Las bizarrías de Belisa, y, en medio de este torbellino de sucesos, tiene Lope el humor de publicar las Rimas humanas y divinas del Licenciado Tomé de Burguillos, uno de los libros más encantadores y llenos de humor de la poesía española de todos los tiempos. En el prólogo, Lope asegura con gracia haber conocido a Tomé de Burguillos en Salamanca y que «parecía filósofo antiguo en el desprecio de las cosas que el mundo estima». Quevedo, en su Aprobación, dice: «El estilo es, no sólo decente, sino raro, en que la lengua castellana presume victorias de la latina, bien parecido al que solamente ha florecido sin espinas en los escritos de frey Lope de Vega Carpio, cuyo nombre ha sido universalmente proverbio de todo lo bueno, prerrogativa que no ha concedido la fama a otro nombre.»
Lope no dejó de escribir hasta cuatro días antes de su muerte. El 25 de agosto de 1635 sufrió un desmayo que le obligó a guardar cama. Dos días después, el lunes 27, moría en su casa de la calle de Francos cuando contaba setenta y tres años. El martes lo enterraron solemnemente en la iglesia de San Sebastián. Las honras fúnebres las costeó el duque de Sessa y se convirtieron en un homenaje multitudinario. El funeral acordado por el ayuntamiento de Madrid fue prohibido por el Consejo de Castilla; la vida irregular que había llevado el poeta le persiguió aun después de muerto.
Lope declaró haber escrito 1.500 piezas dramáticas; se conservan 426 comedias a él atribuidas (de las que sólo 314 son seguras) y 42 autos sacramentales.
Probablemente, ningún otro escritor ha interpretado tan profundamente a su pueblo.
BASTA QUE ME ESCUCHEN LAS ESTRELLAS
de
Laila Ripoll y Mariano Llorente
REPARTO:
MANUEL AGREDANO
TERESA ESPEJO
MARCOS LEÓN
JUAN RIPOLL
REBECA SANZ
ANA VARELA
Escenografía
ARTURO MARTÍN BURGOS
Vestuario
ALMUDENA RODRÍGUEZ HUERTAS
Iluminación
LUIS PERDIGUERO
Coreografía y asesoría musical
MARCOS LEÓN
Producción
JOSÉ LUIS PATIÑO
Ayudante de dirección
ANTONIO VERDÚ
Texto y dirección
LAILA RIPOLL y MARIANO LLORENTE
SOBRE PRODUCCIONES MICOMICÓN
PRODUCCIONES MICOMICÓN ha producido desde 1992 diecisiete espectáculos que se han mostrado en dieciséis países europeos y americanos. Con montajes como “La dama boba”, “La ciudad sitiada”, “Atra Bilis”, “Todas las palabras” o “Los niños perdidos”, ha participado en eventos teatrales como el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, el International Hispanic Theatre de Miami, los Temporales Teatrales de Puerto Montt (Chile), el Festival de Otoño de Madrid, el Festival de las Artes de San José de Costa Rica, el Festival Permanente de Arte y Cultura de Suchitoto (El Salvador), el Festival del Siglo de Oro de El Paso (EE.UU. y México), el Festival Internacional de Manizales (Colombia), Festival Internacional de Teatro de La Paz (Bolivia), las Jornadas de Teatro de Caracas (Venezuela), Festival Internacional D. Quijote de París (Francia), Festival Internacional de Managua (Nicaragua), Festival Spondylus de Quito (Ecuador), Festival Internacional de Málaga, la Muestra de Autores Contemporáneos de Alicante, Festival de Teatro de Córdoba (Argentina), el Festival de Teatro Clásico de Cáceres o las Jornadas del Siglo de Oro de Almería, entre otros muchos, así como temporadas en París, Lisboa, Málaga, Sevilla, Zaragoza o Madrid. Los componentes de MICOMICÓN han impartido talleres, cursos y conferencias en España, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Honduras, Francia, Chile y Colombia.
PREMIOS Y MENCIONES
- Premio del Público Festival de Ribadavia, 2006
- Premio Mejor Espectáculo en Gira Feria de Huesca, 2006
- Finalista Premio Max Espectáculo Revelación, 2006
- Premio Lázaro Carreter de Literatura Dramática, 2005
- Finalista Premio Unión de Actores al mejor Actor Protagonista, 2005
- Finalista Premio Adria Gual de Figurinismo (ADE), 2004
- Premio Garnacha al Mejor Montaje Escénico, 2004
- Finalistas Premio Max al Mejor Autor Teatral en Castellano, 2003
- Mérito al mejor texto y espectáculo del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, 2003
- Premio “Ojo Crítico” de Radio Nacional de España, 2002
- Finalista Premio Nacional de Literatura Dramática, 2002
- Premio Especial del Público “Garnacha de Rioja”, 2001
- Premio “Garnacha de Rioja” a la Mejor Interpretación Masculina, 2001
- Mención Especial del Jurado Premio “Mª Teresa León” (Asociación de Directores de Escena), 2000
- Premio “Arcipreste de Hita” a la Mejor Interpretación Femenina, 1999
- Premio “José Luis Alonso” de la Asociación de Directores de Escena de España, 1999
- Primer Premio “Certamen de Directoras de Escena de España” de Torrejón de Ardoz, años 1999 y 2002
- Premio “Caja España” para textos dramáticos, 1996
CONTACTOS COMPAÑÍA
Mariano Llorente
Tfno: 91 530 35 47
Móvil: 609 21 85 44
Dirección: C/ Jesús y María, 27 3º izda
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